En un mundo en el que los clientes interactúan y se relacionan constantemente con su organización a través de múltiples canales, incluidos los digitales y sociales, algunas de estas interacciones pueden considerarse triviales y otras cruciales.
Recoger y recopilar información sobre las relaciones con sus clientes NO lleva al conocimiento de los mismos.
Y obtener conocimiento sobre el cliente TAMPOCO asegura la generación de valor.
Tras casi dos décadas de avances tecnológicos que permiten obtener información —y en algunos casos conocimiento—, muy poco se ha avanzado en la generación de valor y aún menos en la entrega de este a los usuarios.
